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21 Mayo 2020

Historias Barraqueñas: cancha grande

Foto: http://viejosestadios.blogspot.com/

En toda su historia, Barracas ha conocido diversos campos de juego de los rivales a los que le tocó enfrentar. Pero sin duda, los emblemáticos estadios de los equipos grandes de nuestro fútbol fueron moneda corriente en algún momento de nuestra historia.

Cabe destacar que, de los actuales cinco campos de juego, Central nunca ha jugado oficialmente en dos: aún no conoce el Presidente Perón, de Racing Club, ni el Pedro Bidegain, de San Lorenzo de Almagro.

El primer caso fue porque el estadio de Avellaneda fue inaugurado en 1950, años después de los duelos con la Academia en Primera División. El segundo, todavía más reciente, abrió sus puertas en 1993.

Sin embargo, sí supo viajar hasta las casas de los dos equipos más grandes del país: el Antonio V. Liberti y el Alberto J. Armando, hogares de River Plate y Boca Juniors, respectivamente. Allí, jugó un total de tres partidos (uno en River y dos en Boca).

En Núñez jugó ante Colegiales, por la Primera B de 1940 (perdió 3-1); mientras que en La Boca enfrentó a Quilmes en 1945 (Barracas fue local y ganó 1-0 con gol de Vicente Ardura) y visitó a San Telmo en 1950 (perdió 4-0). 

Por otra parte, Barracas registra dos encuentros en la Doble Visera -hoy remodelada en el Libertadores de América-, la cancha de Independiente. Dos derrotas fueron el saldo (6-0 en 1929 y 5-1 en 1936), siendo Alfonso Lorenzo el único futbolista barraqueño en marcar un gol en el estadio de Bochini y Alsina, inaugurado en 1928.

Y si de antiguos estadios se habla, imposible no rememorar los dos grandes triunfos que supo cosechar Central en los reductos del Rojo y del Millonario, siendo las únicas oportunidades que derrotó a un equipo grande en su casa.

En 1921, con un gol de Jacinto Sormani, derrotó al Rojo en Crucecita. Y dos años después, en la recordada cancha de Alcorta y Tagle, en Recoleta, superó 1-0 a River por el tanto de Alberto Passi. Es preciso recordar que Barracas también supo enfrentar al Millonario en su estadio del barrio de La Boca.

Por si fuese poco, aunque sin éxito, el Rojiblanco pisó el mítico Gasómetro de Boedo -y hasta en varias oportunidades ejerció la localía-; la vieja cancha de madera de Racing y el estadio, también de madera, que el Xeneize tenía en Brandsen y Del Crucero.